La amante discreta

Desde siempre he sido un masturbador compulsivo, bien temprano identifique las bondades de la masturbacion, simple, economica, saludable……Desde siempre he sido un masturbador compulsivo, bien temprano identifique las bondades de la masturbacion, simple, economica, saludable y una ventana a todas las fantasias. Como adulto sigo pues masturbandome de manera rutinaria.
Una tarde cualquiera en que mi esposa no se encontraba pues estaba en el baño de mi habitacion y como estaba solo pues deje la puerta abierta, estaba bien excitado y justo a punto de venirme asoma la cabeza Diana, una pequeña Boxer que habiamos comprado hacia unos meses. Linda y saludable, nos costo una fortuna por ser hija de campeones y toda la historia que siempre cuentan pero nada a falta de hijos pues nos decidimos por la perrita. Comienzo a venirme y el semen cae al suelo y justo cuando me voy a parar a lavarme ella se acerca lame el piso y se queda mirandome, me pongo de pie y me lavo.
Unos dias mas tarde bajo circunstancias parecidas justo cuando me vengo aparece ella de nuevo pero esta vez la acerco a la punta de mi pene y ella lo lame, fue extraño y rico, la textura de su lengua y su entusiasmo me encantaron.
Diana fue creciendo y su habilidad para lamerme se desarrollo a tal punto que comenzaba antes de venirme y me excitaba hasta venirme en su boca, como siempre una cosa lleva a la otra. Un dia estaba cerca y ella esperaba que le hiciese la señal cuando acerque mi mano izquierda, con un dedo comence a estimular su sexo, ella estaba extrañada, entonces la acariciaba por el cuello y la cabeza con una mano y con la otra comence a introducirle un dedo. Realice esta maniobra varias veces y luego terminaba de masturbarme. El progreso llego hasta el punto en que cuando tenia dos dedos dentro de ella la voltee y comence a insinuarme en la entrada de su sexo, ella se quedo quieta y segui avanzado hasta meterlo entero, la vagina estaba caliente y humeda igual que una mujer, pero mas tonica, en la medida que avanzaba el sexo la vagina se contraia y succionaba mi pene, sentia que se agrandaba en su interior, luego me venia y seguian las contracciones hasta la ultima gota. Me tumbaba a su lado, prendia un cigarrillo mientras le acariciaba el vientre y la cabeza.
Hace aproximadamente seis años que la tengo y las cosas van bien, nos vamos a correr tres veces a la semana y se lleva de maravillas con mi mujer.

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NeoPene

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