ALEJANDRA

Buenos días, mi nombre es David y les contaré un relato sobre algo que sucedió con mi sobrina Alejandra, soy entrenador de voleibol, tengo un equipo de puras niñas de hasta 16 años de edad, no es que me guste mucho este deporte, sino que a mi hija sí le gusta y como no existía ningún equipo en nuestra colonia, pues decidí armar uno para que mi hija pudiera practicarlo.

El equipo se conformaba por niñas que vivían, en su mayoría, en la misma colonia que nosotros, por lo mismo, todos éramos conocidos, generando un ambiente muy familiar, pues siempre que hay encuentros las gradas se llenan de puros familiares, nuestro equipo es muy bueno por esa unión, somos de los primeros lugares siempre.

Hace unos meses, recibimos la noticia de que mi cuñado (hermano de mi esposa) y su familia venían a vivir a nuestra ciudad, de hecho, la casa que consiguieron queda en la misma calle que la nuestra, pero a tres cuadras, mi cuñado cambió de empleo y le solicitaron que se cambiara de ciudad, pues el puesto que tiene es el de supervisor.

Mi cuñado, tiene una hija lindísima, se llama Alejandra, la última vez que la vi, ella tenía 11 años, tiene piel blanca, es un poco alta, su cuerpo no era el de una niña normal, pues sus piernas se habían desarrollado bastante al igual que su trasero, sus senos no eran muy grandes, pero hacían juego con todo lo demás, sobresalía de las niñas de su edad, pasaron tres años de ese último encuentro y en cuanto la vi, me quedé perplejo, por no decir otra cosa.

Fuimos a darles la bienvenida y ayudarles a instalarse, Ale nos abrió la puerta, se veía exquisita, traía puestos unos mayones blancos que le delineaban perfectamente sus torneadas piernas, sus nalgas eran enormes y redonditas, traía puesto un cachetero rojo que se le transparentaba, vestía una blusa rosa deportiva, sus tetas parecía que le iban a explotar de lo grandes que estaban, se le marcaban sus pezones bien rico, yo no podía dejar de verla.

Nos saludó muy amable y cariñosa, las pocas veces que nos habíamos visto siempre fue muy respetuosa y ese día no fue la excepción, nos dio un abrazo y dijo que estaba muy feliz de vernos, cuando me abrazó, me dijo, hola tío, tenía mucho tiempo sin vernos, pude sentir sus tetas en mi pecho, fue una sensación deliciosa, yo la abracé de su cinturita, está muy sabrosa mi sobrina, pensé, le dije, si hija ya tres años y haz crecido bastante, eres toda una mujer, me dio las gracias y nosotros nos dirigimos a la sala donde se encontraba mi cuñado y su esposa.

Platicamos de todos los pormenores del cambio de casa y de empleo, organizamos una comida y cuando terminamos de acomodar, mi cuñado nos invitó una cerveza, estábamos en la tertulia, mientras las niñas se ponían al día, Ale se veía hermosa, de verdad que resaltaba en la habitación, yo veía detenidamente sus movimientos, me estaban llegando pensamientos muy perversos a mi cabeza, nunca antes me había pasado y eso me asustó un poco, traté de enfocarme en nuestra plática y de voltear hacia otro lado.

En la charla, salió que teníamos un equipo de voleibol de puras niñas, mi cuñado me dijo que Ale también jugaba pero fútbol en donde vivían, yo creo que le dará gusto poder compartir tiempo con su prima, me dijo, en eso, le habló a Ale para que fuera, al llegar le dijo, oye hija, no te gustaría formar parte del equipo de voleibol de tu tío, también juega tu prima ahí, Ale dio unos saltos de alegría y dijo que sí de inmediato, sus tetas le rebotaban y a mí se me caía la baba, nos pusimos de acuerdo en los días de entrenamiento y les dije que vería la manera de conseguir el uniforme para que no hicieran ningún gasto.

Nos vimos el día martes, en la cancha del deportivo, Ale llegó con su mamá y la presenté con las integrantes, se adaptaron rápido a ella y viceversa, mi sobrina no tenía conocimientos sobre las reglas del juego, pero se las fuimos enseñando en el entrenamiento, ese día se puso un pants azul y una playera negra, le quedaba muy ajustado, sus nalgas me tenían hipnotizado, deseaba tocárselas y comprobar sí estaban duras como se veían, pero no podía pues su mamá veía el entrenamiento en todo momento.

Terminamos y mi hija me pidió permiso para llevar a Ale a la casa, pues le quería mostrar su habitación y hacer sus cosas de niñas, mi concuña me dijo que se tenía que ir a preparar la comida pero que si me podía dejar a Ale y pasaban por ella en la noche en cuanto llegara mi cuñado, yo le dije que no había ningún problema, Ale nos puede visitar cuando quiera y también quedarse si así lo desea, gritaron de felicidad las niñas y nos fuimos a la casa.

Al llegar, mi hija le dijo a Ale que fueran a su habitación para mostrársela, yo me quedé en la sala viendo como se marchaban, Ale movía sus nalgas muy rico, me empecé a sobar la verga y cuando iban subiendo las escaleras, Ale volteó y pudo ver que yo me mordía los labios y me sobaba el miembro mientras la veía, me sonrojé y al verla a la cara, esbozó una sonrisa mientras se mordía los labios.

Me giré y me quedé pensando en lo pervertido que era, eres un desgraciado, pensé, Ale es casi tu hija, cómo puedes tener esos pensamientos, inicié una lucha con mi conciencia, ¿me estaba convirtiendo en un monstruo?, me fui a dar un baño con agua fría para bajarme esta perversión, cuando terminé, bajé a la sala, mi hija y Ale estaban viendo televisión, en eso, mi esposa iba llegando, trajo pizza para comer pues no alcanzó a preparar nada porque salió tarde del trabajo.

Las niñas en cuanto supieron que era pizza, saltaron rápido a la mesa, mientras comíamos, mi esposa nos preguntó como nos había ido, en especial, le preguntó a Ale que le había parecido jugar voleibol, Ale le dijo que no estaba acostumbrada pero que se veía divertido, además de que le gustaba la idea de compartir tiempo con su tío y con su prima, me sonrió y me dijo que yo era un buen entrenador y que le gustaría que le enseñara algunas jugadas para que ella fuera mejor, mi esposa le dijo que cuando quisiera podía venir a la casa para que practicara conmigo, Ale dijo feliz que sí.

Llegó la noche y mi cuñado llegó por mi sobrina, se despidió uno a uno de nosotros, yo al final, me dio en beso entre la mejilla y la boca y me dijo que se había divertido mucho ese día, me sentí muy cachondo con ese beso, como una niña podía despertar semejantes deseos en mí, otra vez comenzó la lucha entre mi subconsciente y mi deseo, me fui a dormir teniendo en mente el hermoso cuerpo de mi sobrina.

Los jueves son el segundo día de entrenamiento, mi esposa había conseguido el uniforme para mi sobrina, una niña lo donó pues ya no pudo jugar, sólo lo utilizó una vez, así que estaba como nuevo, la cuestión es que la niña tenía un cuerpo muy delgado, mi concuña llevó a Ale a la casa para probarse el uniforme y la dejó porque tenía que salir a hacer las compras, mi esposa se fue con ella, pues tenía que ir a su oficina por algo que olvidó, entonces Ale se fue a la habitación de mi hija a probarse el uniforme, en cuanto fue bajando las escaleras se me saltaban los ojos, la playera le quedaba demasiado ajustada, sus tetas se veían enormes, el short parecía que se lo iba a tragar su inmenso culo, cubría apenas sus hermosas nalgas, las piernas se le veían tonificadas, se veía divina, se me empezó a poner dura la verga nada más de ver tremenda hembra, me pregunté, ¿cómo puede tener ese cuerpo una niña de 14 años?, llegó hasta donde yo estaba y me dijo, tío ¿es normal que me quede así el short? Y se dio la vuelta.

Que rico culo tienes Ale, pensaba en mi mente, le dije, a que te refieres hija, es que siento que me queda muy apretado tío, siento que lo voy a romper, yo me saboreaba ese culo y le dije, lo que pasa hija, es que la dueña de este uniforme era muy delgadita y tú pues tienes más proporciones, ¿qué son proporciones tío?, me preguntó, bueno, que tienes más grande todo, ¿cómo que todo?, pues todo le dije, tus piernas, tus pies, me interrumpió y me dijo, ¿mis nalgas?, pasé saliva y le dije sí hija tus pompas, y ¿también mis senos tío?, sí hija también esos le dije, pero no son muy grandes ¿o sí?, volvió a preguntarme, le contesté que eran demasiado grandes para la edad que tenía, y ¿eso es malo?, me replicó, no hija, le dije, es sólo que no es muy cotidiano ver niñas que tengan un cuerpo como el tuyo.

Ahí terminó la conversación, se marchó otra vez a la habitación de mi hija pero muy despacio, contoneando sus hermosas nalgas que se comían el shorcito, yo tenía una erección bastante pronunciada, otra vez cuando iba subiendo las escaleras, volteó a verme y se mordió los labios, yo no disimulé esta vez, me sobé la verga hasta que ya no pude ver a mi sobrina, eres un cabrón, me dije, un sin vergüenza, me senté en el sofá y prendí la tele.

Bajaron las niñas después de un rato, Ale ya se había puesto su pants y me dijeron que nos fuéramos a entrenar, todo transcurrió normal y los papás de Ale fueron por ella al entrenamiento, nos despedimos y otra vez Ale se despidió al final de mí, me dio el beso ahora más pegado a la boca y me dijo, nos vemos tío, tú también tienes más proporciones que otros hombres de tu edad, mientras me veía el bulto, me dejó helado, cómo es posible que esta niña piense así, pero no pude evitar ponerme cachondo, cuando llegamos a la casa, le dije a mi mujer que tenía ganas de tener sexo, se me quedó viendo pero no me preguntó nada, nos fuimos a la cama y mientras teníamos relaciones, yo pensaba en Ale todo el tiempo, tenía muy presente su cuerpo y su linda carita, terminamos y nos dormimos.

El sábado llegó y nos fuimos al partido, sólo mi concuña fue con Ale, a mi cuñado le tocó trabajar, mi sobrina llegó con un suéter largo y mi concuña me preguntó si era normal que el uniforme le quedara así de pequeño a Ale, mi esposa le dijo lo de la niña delgada, pero no te preocupes cuñis, aquí todos somos conocidos, además, Ale todavía es una niña, un poco más desarrollada que las demás, pero es una niña, mi concuña se tranquilizó y aceptó que Ale jugara, se quitó su suéter y pude notar que los papás de las demás niñas la veían como perros afuera de la carnicería, desgraciados, pensé yo, aunque no los podía culpar, mi sobrina es un manjar digno de saborearse.

Finalizó el encuentro y ganamos, Ale estaba muy feliz pues había tenido un buen desempeño, corrió a abrazarnos y le pidió a su mamá si se podía quedar esa noche en casa de nosotros, pues mi hija la había invitado a una pijamada, su mamá aceptó pero le dijo que tenían que ir por ropa a su casa, mi esposa se ofreció a llevarlas, yo me quedé en la cancha, pues tenía que arreglar unas cosas con la liga, en cuanto terminé me fui a mi casa, ya estaban ahí mi esposa y las niñas.

Nada más llegué a la casa y me fui a bañar, Ale y mi hija ya se habían bañado y jugaban en la habitación, mi esposa se encontraba preparando la comida, terminé de bañarme y me di cuenta que no estaba mi toalla, mi esposa la había lavado, le grité que me llevara una pero no me escuchaba, pues tenía el radio, grité más fuerte y me escuchó, le dijo a mi hija que me pasara una que estaba en nuestro clóset, pero mi hija no fue porque se había dormido, Ale fue la que me llevó la toalla.

Mi hija siempre toca antes de abrir una puerta, entonces como no tocaron, me imaginé que era mi esposa, no me cubrí y tenía una erección enorme, había estado pensando en mi sobrina, por eso estaba así de duro, al entrar, Ale se le quedó viendo a mi verga como si estuviera hipnotizada, se mordió los labios y me dijo, aquí está tu toalla tío, casi se la arrebaté y le dije que debía tocar para que no ocurrieran este tipo de inconvenientes, se disculpó y salió muy despacio, sin perder de vista mi paquete.

Yo me quedé preocupado por la situación, temía que fuera a decir algo sobre lo sucedido, pero no, Ale no dijo nada durante la comida ni el resto de la tarde, todo fue muy normal, cuando llegó la noche, las niñas dieron inicio a su pijamada, quemaron algunos bombones, pusieron dulces en platos, se sirvieron refresco y se fueron a la habitación, mi esposa y yo nos quedamos viendo tele hasta que mi mujer dijo que tenía sueño, me voy a dormir, me dijo, les echas un ojo a las niñas por favor, le contesté que sí y se marchó.

Transcurrieron como dos horas y yo seguía viendo tele, iba a subir a checar a las niñas, cuando ya venían bajando las dos, mi hija traía su pijama de unicornio acorde a se edad, pero Ale me dejó otra vez boquiabierto, su pijama era un short rosita tipo cachetero y una blusa de tirantes, no se puso ni calzones ni sostén, sus tetas se veían deliciosas, sus pezones se notaban mucho y estaban respingados, el short se perdía en su inmenso culo y su puchita se marcaba perfectamente, se me puso dura la verga en un santiamén.

Venimos por más dulces papá, me dijo mi hija, le contesté que estaba bien, pero que sólo podían estar una hora más despiertas y después a dormir, me dijeron que sí las dos, en eso, mi hija le decía en voz baja a mi sobrina, dile tú por favor, y Ale decía, no, dile tú, así estuvieron durante unos segundos, hasta que les dije, bueno que traen, que me quieren decir.

Ale tomó valor y mi hija dijo, voy al baño ahorita vengo, mi sobrina le gritó, cobarde, se acercó a mí y se sentó en mi rodilla, chupaba una paleta como sin eso se le fuera la vida, de inmediato sentí cómo restregaba su puchita en mi muslo, estaba muy caliente, me dijo, es que queríamos saber si mañana nos puedes llevar al cine tío, hay una película que queremos ver, pero mi prima no quería decirte porque luego no tienes ánimos, mientras me decía su petición, se movía lentamente en mi muslo de adelante a atrás y luego en círculos, se estaba masturbando con mi pierna, que delicioso.

Le dije, que película quieren ver, me dijo que una de acción que se estaba estrenando, yo no le contestaba nada, pues quería seguir disfrutando de esa puchita, como no le decía nada, se movió más fuerte, cómo si hiciera berrinche, anda tío, di que sí, sentía como sus nalgas se querían comer mi pierna mientras restregaba su puchita frenéticamente, ya tenía la verga bien parada, con tal de que mi hija no viera esa situación, le dije que sí las iba a llevar, Ale se levantó y empezó a saltar, sus tetas rebotaban de arriba abajo y se le salió una, era la primera vez que veía su pezón, es rosadito sin aureola, tiene un lunar justo al lado que se le ve muy sexy, se tapó sin prisa y sólo dijo, ups perdón, después se abalanzó sobre mí y su puchita quedó encima de mi verga que estaba durísima, se me quedó viendo y me dijo, tienes un pene muy grande, ¿cómo lo usas tío?, no sabía que contestarle, me quedé mudo, le dije que era algo que tenían que enseñarle en la escuela, pues yo no sabía como decírselo.

Me contestó que le habían dicho sobre los aparatos reproductores y para que servían, pero que no le habían dicho como se usaban, le dije entonces que el pene entraba en la vagina de la mujer para poder formar un bebé, pero ¿todo eso cabe en una vagina?, me dijo sorprendida, ¿no duele?, le contesté, sí les duele al principio a las mujeres, pero después ya no sienten dolor alguno, se me quedó viendo y me dijo, yo quiero ver que se siente, no le tengo miedo al dolor, en ese momento sentí como salía líquido de mi cabeza, mientras platicabámos, Ale me masturbaba con su puchita, sus pezones estaban erectos y se le marcaban en su blusita, disimulé como pude, la tomé de la cintura y me la quité de encima, en eso, mi hija bajó a la sala, Ale le dijo que me había convencido de llevarlas al cine, mi hija se alegró y me dijo que se iban a acostar para que se levantaran temprano.

Ale se levantó y vi sus hermosas nalgas, no podía creer que había tenido ese culo en mis piernas y esa puchita encima de mi verga, volteó y me cerró el ojo mientras seguía chupando su paleta, se despidieron y yo me quedé todo caliente, mi calzón estaba todo empapado de semen, me lo quité y lo lavé para que mi esposa no se diera cuenta, me fui a dormir y tuve sueños muy cachondos con mi sobrina, se metió en mi mente muy cabrón.

Al otro día, las niñas se levantaron muy temprano, mi hija nos fue a despertar, pidiéndole a mi esposa si les podía preparar de desayunar, mi esposa se levantó y se dirigió a la cocina con mi hija, yo me puse mi pijama y cuando iba a bajar a la cocina me gritó mi mujer, háblale a Ale para que venga a desayunar, le contesté que sí y me dirigí a la habitación de mi hija, la puerta estaba entre abierta y cuando iba a tocar pude ver por el espejo del tocador de mi hija que Ale se estaba cambiando de ropa.

Se quitó lentamente su blusita, dejando al aire sus hermosas tetas, sus pezones rosaditos se le pusieron duros y erectos porque hacía un poco de frío, me empecé a sobar la verga, después fue bajando lentamente su shorcito, se le atoraba en sus inmensas y sabrosas nalgas, su puchita también es rosadita y no tiene ningún vello, es fantástica, cuando se agachó para terminar de quitárselo, su culo dibujaba un durazno perfecto, ya tenía la verga durísima, primero se puso un cachetero blanco de encaje, después se puso un mayón azul claro, las dos prendas se le metían entre las nalgas, pero ella se las metió aún más, parecía que se iba a partir en dos.

Tomó un sostén que tenía en un banquito y se lo puso, apenas le cubría sus ricos pezones, al final se puso una blusa blanca que le quedaba algo floja y le cubría sus preciosas nalgas, en eso, mi mujer gritó, que hacen, porqué tardan tanto, Ale se dirigió hasta la puerta y le contestó a mi mujer, ya vamos, es que mi tío me va a prestar una playera, me quedé inmóvil, Ale sabía que yo la estaba espiando, me dio un striptease que nunca olvidaré, me miró y me dijo ¿te gustó lo que viste tío?, le dije, perdón hija, yo no quería incomodarte, no fue mi intención, sólo es un pequeño agradecimiento por aceptar llevarnos al cine tío, me dio un beso en la boca y se fue a la cocina.

Al bajar, mi mujer me dijo, le hubieras dado otra playera a Ale, esa está muy vieja amor, cuando miré a mi sobrina, me di cuenta que la playera era mía pero yo no se la había dado, seguramente la tomó del tendedero, Ale le dijo, no te preocupes tía, sólo fue para poder bajar a desayunar, ahorita que subamos nos vamos a bañar porque vamos a ir al cine, mi tío nos va a llevar, ¿verdad tío?, le contesté que sí.

Mi mujer me dijo, ¿y no me pensabas decir?, le contesté, ya estabas dormida anoche y hace rato te levantaste y te bajaste rápido, ya no te pude decir, me dijo, mmmm, lo que pasa es que le a mi hermano y mi concuña que los íbamos a llevar a la mueblería para que les abran una cuenta y puedan comprar sus cosas, ¿porqué no las llevas el lunes cuando salgan de la escuela?, a las niñas no les gustó mucho pero se resignaron, bueno le dije, pero entonces sí las puedo llevar, y ella me dijo, si ya les dijiste que las ibas a llevar pues sí, las niñas otra vez se alegraron, terminaron de desayunar y se fueron a bañar.

El resto del domingo ya no pasó nada extraordinario con mi sobrina, ellas se fueron a bañar y mi mujer y yo nos fuimos a la mueblería con mi cuñado y sus esposa, llegamos en la tarde y ya ye iban a llevar a mi sobrina, ella les dijo a sus papás que yo las iba a llevar al cine saliendo de la escuela, así que pues las iba a recoger en el colegio para que ya no fuera mi concuña, nos pusimos de acuerdo y nos despedimos.

El lunes, fui por las niñas a la escuela, a mi hija le tocó llevar pants pues tenía clase deportiva, pero Ale llevó el uniforme de diario, una falda gris con cuadros y una blusa blanca, se la subió mucho y se le veían unas piernas bien sabrosas, la blusa le quedaba pegadita y se desabotonó hasta donde empiezan sus tetas, yo la veía excitado, pues ver vestida de colegiala a mi esposa era una fantasía, pero mi sobrina se ve mucho mejor, pensé, les pregunté si estaban listas y me dijeron que sí, nos fuimos entonces al cine.

Al llegar a la taquilla, ya no querían ver la película de acción que me decían, en cambio, eligieron una película de terror, le pregunté a mi hija si estaba segura de su decisión, pues yo sabía que ella no veía películas de ese tipo, me contestó que sí, ya estoy grande y puedo ver películas de ese tipo, Ale me dijo que ya eran unas señoritas y que sí podían aguantar la película, compramos los boletos y la comida que íbamos a consumir.

Cuando entramos a la sala, nos percatamos que no había casi gente, sólo había un grupo de jóvenes que estaban casi hasta abajo, nosotros escogimos en medio, nos íbamos a sentar y Ale me dijo, yo al lado tuyo tío, por si me da miedo, después me dijo mi hija, no papá, yo al lado tuyo, y les dije, que les parece si yo me quedo en medio de ustedes para que no haya problema, las dos dijeron, sí está bien, nos acomodamos, Ale a mi derecha y mi hija a la izquierda.

Comenzó la película, y todo transcurría normal, después de 15 minutos, vi como Ale subía sus pierna en el asiento, su falda se levantó y yo le podía ver su nalga, la miraba disimuladamente para que no se diera cuenta mi hija, después bajó su pierna y las abrió, se veían enormes, hubo una escena de miedo y las dos me abrazaron al mismo tiempo que gritaban, mi hija me soltó, pero Ale sostuvo mi mano y la acercó hasta sus piernas, y me dice en voz baja, me sobas tío, es que me dio frío por el aire, sus piernas se sentían suaves y fuertes al mismo tiempo, su piel es como de terciopelo, la puse mi mano en su muslo y ella me la movía de arriba abajo, conforme la movía, la metía entre la falda, tocando su puchita con mis dedos, Ale me decía, que manotas tienes tío, yo le sonreí y le seguí sobando el muslo, se acomodó y me llevó la mano hasta su puchita, estaba muy calienteyo quería quitar mi mano, pero ella la tenía atrapada, me dijo, nada más tantito tío o te da miedo.

Ese reto me prendió, le deje ir toda la mano en esa puchita caliente, la pasaba los dedos por encima del calzón y ella daba pequeños gemidos, pronto sentí cómo se mojaba su calzoncito, entonces decidí dar el siguiente paso, le hice a un lado su pantaleta, me mojé mis dedos con saliva y le empecé a estimular el clítoris, su chochito se sentía divino, le pasaba los dedos por el clítoris y por toda la puchita, ya la tenía muy empapada, le metí el primer dedo y dio un pequeño salto, yo tenía la verga bien dura, mi hija seguía viendo a película, no se daba cuenta de la situación, Ale ya estaba muy caliente, lo noté porque se desabrochó más la blusa y se estaba acariciando sus tetas, le metí otro dedo y Ale ya se movía al ritmo de mi mano, disfrutaba lo que yo le hacía.

Penetré un poco más mis dedos y se los moví más rápido, ella tenía las piernas bien abiertas y estaba casi acostada en esa silla, me decía, así tío, así me gusta tío, mmmm, que rico tío, de pronto pude sentir como me mojaba mis dedos con sus fluidos, estaban ardiendo, se agitó un poco a causa del orgasmo y se contenía de gritar, pero me veía con una mirada agradecida, dejó de agitarse y yo saqué mis dedos de su puchita, me los llevé a la boca y los chupé, olían y sabían delicioso, ella se acomodó el calzón y la blusa, fue lo más cachondo que he hecho en un cine y con una mujer que no es mi esposa.

Me quedé con la verga bien dura, ya no pude desquitarme porque las dos me dijeron que ya no querían terminar de ver la película, nos salimos y Ale me tomó de la mano para ya no soltarla, incluso por momentos, ponía mi brazo alrededor de ella y mi mano quedaba a la altura de sus tetas, con su mano tapaba la mía, de manera que la podía manosear sin que nadie se diera cuenta, tenía sus pezones muy duros, yo apenas disimulaba la erección.

Llegamos a la casa y mi esposa todavía no llegaba, me senté en el comedor mientras las niñas hacían su tarea en la sala, de pronto se acerca Ale y me dice que si le podía ayudar con su tarea, mi hija dijo que se iba a cambiar el uniforme, cuando mi hija subió a su habitación, se levantó su falda dejándome ver su hermoso culo, se sentó en mi regazo, sus nalgas eran fascinantes, me dijo, ahora te toca a ti tío, me volteó a ver y se mordió los labios, la verdad ya estaba muy caliente por lo sucedido en el cine, así que no lo pensé mucho y me baje el cierre del pantalón, me saqué la verga y Ale restregaba su puchita por todo mi tronco, en eso, se levantó un momento y se hizo su pantaleta a un lado, agarró mi verga y me dijo, en verdad es gruesa tío, espero que me quepa, enseguida que dijo esto, la puso en la entrada de su puchita y la fue metiendo.

Estaba bien apretadita, toda una virgen, decía, me duele tío, le dije sí Ale, pero ahorita te va a empezar a gustar, la terminó de meter y pude sentir como se rompía su imen, gritó, ahhhhh tío, que pasó, porqué me dolió tanto, es que ya eres mujer Ale, así se siente, ahora empezarás a disfrutar de verdad, me moví muy despacio para no lastimarla, ella se fue acoplando al ritmo, su dolor se convirtió en placer, ya gemía, ahhhhh tío que rico, mmmmm que delicioso estás, su puchita se había amoldado perfectamente a mi verga, ahhhhh tío que bueno eres, me haces sentir delicioso, se desabrochó su blusa y su sostén, sus tetas estaban durísimas, al igual que sus pezones, se los agarré y me quedé preñado a ellos.

Le daba de besitos y mordidas en su cuello, ella se movió más rápido y me dijo, siento algo tío, ahhhhh, como ganas de hacer pipí, ahhhhh tío que me pasa, ahhhhhhh tío, yo no le dije nada, la penetré con más fuerza hasta que pude sentir cómo me mojaba la verga, se convulsionaba mientras pegaba de gritos, ahhhhh tío que rico se siente, ahhhhhh como haces eso, duró algunos minutos más moviéndose, disfrutando de ese primer orgasmo en su vida, cuando terminó me dijo, ¿qué fue eso tío?, le dije, eso Ale, fue un orgasmo, es cuando llegas al clímax después de tanto placer y se siente como si tuvieras ganas de hacer pipí.

Ale me dijo que era la primera vez que hacía esto, le dije que si lo había notado, le enseñé la mancha de sangre que me quedó en el calzón y el pantalón, me preguntó si era normal eso, y le dije, es muy normal hija, es cuando pasas de ser niña a mujer, me abrazó y me dijo que se alegraba de que yo la hiciera mujer, y me dijo, y tu sientes que te orinas igual que yo tío, le dije que sí, pero no terminé porque primero debe terminar la mujer y después el hombre, me dijo, ¿quieres terminar?, le dije que sí.

Se iba a sentar otra vez en mí pero le dije, mejor vamos a la cocina, nos dirigimos a la cocina y la senté en una de las sillas altas que tenemos junto a la barra que divide la sala de la cocina, le dije que se inclinara hacia la barra, su precioso culo quedaba volando fuera de la silla, le hice el calzón a un lado y la empecé a penetrar, Ale ya se acomodaba como yo la pusiera, me decía ahhhhh tío, te sientes muy grande así, ahhhhh que rico, me excitaba lo que me decía, la tomé de su cabello con una mano y con la otra le agarré su teta, parecía una escena porno, mis huevos chocaban contra sus nalgas, la verdad ya no duré mucho porque estaba excitadísimo, la penetré con más fuerza y más rápido, en eso le dije, estás bien rica Aleeeeee, ahhhhh, ella solo gemía de placer, me salí y le aventé todo mi semen en sus inmensas nalgas, me salió bastante.

Dejé de moverme y Ale se quedó recargada en la barra, los dos sudamos como locos, estábamos exhaustos, escuchamos que mi hija estaba bajando y nos acomodamos rápido la ropa, Ale se fue al baño de visitas y yo me quedé en la cocina, todavía con la verga parada, llegó mi hija y me dijo, ¿dónde está Ale papá?, le dije, creo que fue al baño hija, porqué, sólo preguntaba, ¿qué eran esos gritos que se oían?, me preguntó de nuevo, no sabía que decirle, en eso llega Ale y le dijo, es que estábamos recordando cómo gritaban los chavos en la película que fuimos a ver, ¿verdad tío?.

Le contesté que sí, eso es lo que hacíamos hija, se nos quedó viendo y nos dijo que estábamos bien locos, pero no pasó de ahí, nos reímos los tres y cada quién continuó con su tarea, yo me salí a fumar un cigarro, todavía traía el olor de Ale y la sensación de su puchita mientras la penetraba, no sentí ningún remordimiento, pues me cogí a una mujer en toda la extensión, terminé mi cigarro y entré a la casa.

MI mujer ya había llegado, me dijo, como les fue en el cine, le dije que bien, aunque nos salimos antes porque las niñas quisieron ver una película de terror, me dijo que no las hubiera llevado porque luego iban a soñar feo, le dije que me insistieron y que por eso lo hice, no discutimos más y nos dispusimos a comer.

Llegó la noche y los papás de Ale la fueron a recoger, nos despedimos y me dijo al oído, gracias por convertirme en mujer tío, me hiciste sentir muy rico, vas a tener dos mujeres de hoy en adelante, me dio un beso en la boca y me mordió, mientras se marchaba volteó y me cerró el ojo.

Definitivamente, creo que esta historia seguirá, pero este relato, por el momento llegó a su fin.

 

Gracias por leerlo.

 

Author: Ale2811

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